En los últimos diez años, la venta de medicamentos falsificados en México se ha disparado un 626 por ciento, revelan cifras de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Entre marzo de 2014 y octubre de 2019, la dependencia registró 19 denuncias por medicinas apócrifas; sin embargo, entre marzo de 2020 y octubre de 2025, la cifra se elevó a 138 casos, reflejando un fenómeno creciente y cada vez más complejo.
De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), los productos falsificados —junto con las etiquetas apócrifas— ya representan cerca del 10% del mercado farmacéutico nacional, lo que coloca al país entre los más afectados por este delito en América Latina.
Jesús Guillermo Funes Rodríguez, presidente de Canifarma, explicó que el problema se presenta desde dos frentes: la falsificación directa de medicinas y empaques, y la piratería, donde se rellenan envases originales con sustancias sin control sanitario.
“Se venden presuntamente aspirinas, pero el contenido puede ser azúcar o materiales inertes. Es un riesgo gravísimo para la salud”, advirtió.
Los principales puntos de venta de estos productos ilegales se encuentran en tianguis, mercados informales y redes sociales, donde los precios bajos atraen a consumidores que, en muchos casos, no encuentran los medicamentos en hospitales o farmacias públicas debido al desabasto.
“Javier”, comerciante en el tianguis de la San Felipe de Jesús, relató que la aspirina y medicamentos oncológicos como el Keytruda, de alto valor comercial, son los más falsificados. “He sabido que los venden hasta en 30 mil pesos, aunque valen más de 100 mil; nadie sabe qué contienen realmente”, dijo.
Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos (2024) señala que gran parte de la producción de fármacos falsificados ocurre en México, India y China, y que muchos de estos productos se comercializan en línea o se distribuyen por redes de contrabando.

Por su parte, Juvenal Becerra Orozco, presidente de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (Unefarm), advirtió que cuatro de cada 10 medicamentos que se consumen en el país son irregulares, y que esta cifra ha aumentado debido al desabasto en el sistema de salud pública.
“El mercado negro crece porque hay necesidad; muchas personas buscan tratamientos que no encuentran en hospitales, y acuden a vendedores informales sin saber el peligro que enfrentan”, explicó.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 700 mil muertes anuales en América Latina están relacionadas con el consumo de medicamentos falsificados. En México, calcula que seis de cada 10 fármacos vendidos en lugares no autorizados son robados, caducos o apócrifos, afectando potencialmente a ocho millones de personas.
Cofepris recomienda verificar envases, etiquetas y precios, así como comprar solo en farmacias establecidas y autorizadas. “Lo que parece un ahorro puede terminar costando la vida”, subrayó Funes Rodríguez.