El Día de Muertos 2025 se acerca, una de las festividades más representativas de México, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2008. Esta conmemoración, que combina raíces indígenas y creencias católicas, no celebra la muerte, sino la vida y el vínculo eterno entre los que partieron y los que permanecen.
Desde los últimos días de octubre, los hogares y espacios públicos del país se llenan de color, aromas y símbolos: flores de cempasúchil, veladoras, incienso, papel picado y pan de muerto adornan las tradicionales ofrendas, donde se espera el regreso espiritual de los seres queridos.

Las fechas del regreso de las almas
De acuerdo con la tradición popular, cada tipo de alma visita las ofrendas en fechas específicas:
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27 de octubre: llegan las almas de las mascotas fallecidas.
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28 de octubre: se recuerda a quienes murieron en accidentes o de manera trágica.
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29 de octubre: se espera a las almas de los ahogados.
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30 de octubre: se dedica a las almas en el purgatorio o a los bebés no bautizados.
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31 de octubre y 1 de noviembre: arriban los “angelitos”, los niños difuntos.
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2 de noviembre: se recibe a las almas adultas, día principal de la celebración.
La tradición indica que el 3 de noviembre, a las tres de la tarde, los difuntos regresan al más allá, cerrando el ciclo de convivencia espiritual.

Más allá de los rituales, el Día de Muertos simboliza el valor de la memoria colectiva y el respeto a la vida, reafirmando una herencia cultural que fortalece la identidad mexicana.
